21 de agosto de 2011

Transformar con “pan de plata” un espejo o marco pasado de moda en una pieza moderna

Espejo reciclado para
renovar su apariencia
con pan de plata
En muchas casas españolas aún quedan muebles de los llamados “castellanos”. Era un estilo de mobiliario que se puso de moda en los años 70, aproximadamente, y que pronto tomó protagonismo en las segundas viviendas de campo y playa. Se caracterizan por estar hechos de una madera de calidad, diseño robusto, color oscuro y dibujo geométrico (rectangular) distribuido por su superficie. Los hay de todo tipo: cabeceros, sillas, aparadores, cómodas, espejos, marcos, mesas.

¿Qué es “pan de plata”?
Como son de buena calidad y, quizás, alguna pieza tenga un valor sentimental para nosotros, en este post hemos reciclado un espejo de este estilo con la técnica del pan de plata, menos usada pero quizás más espectacular que la terminación en “pan de oro”.
Esta técnica, muy usada en la antigüedad para dar valor a las piezas, se conoce como estofado (derivado de stoffa, la expresión en italiano). La diferencia es que nosotros no usaremos los valiosos y complicados materiales de los expertos sino los que podremos encontrar en las tiendas de manualidades, mucho más fáciles de manipular. Consiste en unas finísimas láminas de color plata que se adquieren en librillos de varias (25 normalmente, de 14,5x14,5 cms) separadas por papel para evitar que se peguen entre sí.

¿Qué pasos hay que seguir para aplicar la técnica de “pan de plata”?
El proceso es sencillo pero laborioso, pues el pan de plata es delicado de manejar. Necesitaremos:
  • Pintura en azul añil o tono similar
  • Frasco de mixtión
  • Un librillo de Pan de Plata
  • Frasco de Goma laca
  • Cera teñida con unas gotas de betún de Judea
Después de lijar la superficie del espejo (o la que vayamos a cubrir) damos una mano espesa de pintura azul. Cuando seca, lijamos ligeramente. A continuación, damos una capa de mixtión y esperamos a que esté “mordiente” (que no haya secado del todo). Entonces empezamos a poner el pan de plata. Estas láminas, finísimas, se nos romperán entre los dedos, sin que eso deba preocuparnos. Al ponerlo es normal que queden huecos entre los trozos pegados (no es necesario cubrirlos a no ser que sea muy grandes). Deberemos trabajar con paciencia y lejos de las corrientes de aire para evitar que “vuelen” las láminas. Un truco para trabajar más fácilmente es el de frotar los dedos con polvos de talco que evitará que se nos peguen las láminas a ellos.
Una vez cubierta la superficie damos una mano de goma laca a la superficie del espejo para fijar el pan de plata. Cuando seca totalmente, aplicamos la cera teñida, esperamos, igualmente, a que seque y abrillantamos con un paño de algodón. El efecto es muy llamativo.
Si en lugar del pan de plata, elegimos el de oro, trabajaremos igual a excepción de la pintura base que, en este caso, será rojo inglés.
Encontramos terminaciones en pan de oro (auténtico) en prácticamente todas la obras de arte de todas las épocas y periodos, especialmente en retablos de iglesias y catedrales. El oro, aún hoy, sigue siendo considerado el metal noble (y valioso) por definición.
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